El despliegue de aplicaciones ha evolucionado drásticamente, pasando de arquitecturas monolíticas a ecosistemas distribuidos basados en microservicios. Este proyecto aborda la necesidad de orquestar estos entornos de manera eficiente, robusta y escalable.
El núcleo de esta investigación se centra en el diseño, implementación y validación de arquitecturas cloud-native utilizando Google Kubernetes Engine (GKE). La elección de GKE responde a su integración nativa con el ecosistema de Google Cloud y su capacidad para gestionar clústeres de alta disponibilidad con sobrecarga operativa reducida.
Durante el desarrollo, se ha priorizado la automatización y la resiliencia de la infraestructura.
